Revista Cirugía Mayor Ambulatoria Vol. 17 / Nº 3
Procedimientos de urgencias en las unidades de cirugía ambulatoria
A. Jiménez Bernadó
Cuando nos planteamos la posible inclusión de procedimientos urgentes en programas de Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) es necesario recordar algunas de las características diferenciales que han sido siempre su santo y seña. Se trata de una cirugía programada, que se practica a pacientes con unos criterios de selección estrictos, que se realiza de manera preferente en un circuito independiente para conseguir una mejor eficiencia y evitar la interferencia del resto del bloque quirúrgico, que sigue unos protocolos establecidos en la preparación, quirófano, despertar y alta, con una rigidez de programación que le hace ser más eficiente y que, por tanto, genera muy pocas cancelaciones, no más de un 1-2 %. Sabido es que la CMA supone una serie de ventajas que le han permitido crecer de manera rápida en todo el mundo, a saber: es coste-efectiva al ser capaz de disminuir el coste por procedimiento entre un 30 y un 60 %, libera o cierra camas en el resto del hospital, proporciona una atención individualizada no comparable a la cirugía con ingreso, disminuye la ansiedad del paciente al poder reincorporarse el mismo día a su medio, presenta escaso número de complicaciones, logra una rápida recuperación que favorece la pronta incorporación al trabajo, es una buena arma para luchar contra las listas de espera al ser precisamente los procedimientos incluidos los más prevalentes y genera una gran satisfacción a los pacientes como desmuestran las encuestas publicadas. Como decían Conaghan y cols. en 2002, estas importantes ventajas de la CMA todavía no se han aplicado a las situaciones de urgencia. No parece descabellado hacerse la pregunta ¿sería posible establecer una cirugía ambulatoria de urgencias?

CIR MAY AMB 2012; 17 (3): 87-90


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